Viernes Santo: Mensaje de apertura del Retiro de Pascua – Un llamado a creer

Lima, Perú – En este Viernes Santo, la reflexión va más allá del dolor de la cruz: se centra en el triunfo de Jesús sobre la muerte. Su resurrección no solo es el fundamento de nuestra fe, sino una realidad viva que transforma nuestros corazones y renueva la esperanza.

Jesús mismo declaró con poder:
«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá. ¿Crees esto?» – Juan 11:25-26
La pregunta final «¿Crees esto?» no es retórica. Es una invitación a creer que la muerte no tiene la última palabra y que en Cristo hay vida eterna. Su resurrección lo cambia todo.

Un Cristo resucitado: El fundamento de nuestra fe. Jesucristo no está en el sepulcro. Vive. Esta verdad central del Evangelio no es simbólica; es histórica y espiritual. María Magdalena la presenció, aunque al principio no lo reconoció (Juan 20:15). Lo mismo ocurrió con los discípulos camino a Emaús (Lucas 24:30-31). Hoy, muchos viven sin reconocer que el Resucitado camina a su lado. La tumba vacía no solo demuestra el poder de Dios, sino que también abre un nuevo camino para quienes creen. Ya no se trata de religión, sino de una relación viva con Aquel que venció a la muerte.

La Resurrección Confronta y Transforma: «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí». – Gálatas 2:20
Este versículo revela el poder transformador de la resurrección. Cristo no solo murió por nuestros pecados, sino que vive en quienes creen en él. Esa es la nueva vida que se nos ofrece: no ganada por méritos, sino dada por gracia. Este Viernes Santo es un llamado a dejar atrás la culpa, la tristeza, el pecado oculto y la incredulidad, y a abrazar la vida resucitada que Jesús ofrece. Ya no se trata solo de sobrevivir espiritualmente, sino de vivir en plenitud.

El juicio fue sobre él, la vida es para nosotros. Romanos 5:12 nos recuerda que la muerte reinó a causa del pecado. Pero Jesús fue entregado para llevar nuestro castigo. Su resurrección es la señal de que el precio fue pagado y de que la justicia de Dios se reveló no para condenar, sino para salvar.

«Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.» (Romanos 6:23)
Mediante la resurrección, el cielo se abrió para los que creen. Un nuevo mundo comenzó, uno donde la culpa es eliminada y la vida es restaurada.

Conclusión: La tumba está vacía y Jesús vive. Este Viernes Santo en Lima no es solo un día para recordar la cruz, sino un día para celebrar la resurrección. Jesucristo está vivo, y esa verdad nos llama a cambiar, a creer y a vivir con un nuevo propósito. ¿Crees esto? Hoy, esa pregunta tiene el poder de cambiar tu vida para siempre.