
Durante las recientes reuniones de los grupos celulares en Lima y Cajamarca, experimentamos un enfoque especial: cada participante escribió y compartió un versículo bíblico que ha marcado profundamente su vida. Al expresar lo que estos versículos significaban para nosotros personalmente, nos fortalecimos y edificamos mutuamente en nuestra fe.
Fue un tiempo de profundo crecimiento espiritual, lleno de alegría y compañerismo. Reímos, compartimos experiencias y nos fuimos animados a permanecer firmes en la misión. La Palabra de Dios nos recordó que no estamos solos y que cada uno de nosotros lleva un testimonio vivo del poder de Cristo obrando en nuestro caminar.
Sin duda, fue una noche de bendición, donde Dios habló no solo a través de las Escrituras, sino también a través de cada uno de nosotros.