
La Iglesia Presbiteriana Emanuel de Cajamarca celebró su Santa Cena tras un tiempo de búsqueda, plenitud y renovación durante el retiro de Pentecostés.
Han sido fortalecidos con poder desde lo alto y ahora, como los discípulos en el aposento alto, descienden para ser testigos.
Esta Santa Cena no es el final de un retiro, sino el punto de partida de una misión. Así como Jesús partió el pan antes de enviar a sus discípulos, hoy lo parte con nosotros para enviarnos con poder.
La gracia que hemos recibido no es para guardarla, sino para compartirla. Estamos llamados a salir, a sanar, a proclamar el Reino con autoridad, sabiendo que no vamos solos: el Espíritu nos guía y la gracia nos sostiene.